México es mágico. Cada una de sus esquinas despide historia y
modernismo, todas sus calles me remontan a esos años mozos de la
Independencia, a pensar en los grandes que caminaron sus colonias, en las brochas de
Siqueiros y Orozco, de Rivera y Tamayo que acariciaban las paredes de los
edificios más imponentes de la ciudad.
Su diversidad arquitectónica no tiene igual: estructuras art deco se
interponen ante líneas Bauhaus, que dialogan directamente con diseños
hispano-coloniales típicos de la región; vidrio, cemento, madera y acero, todo
junto para brindar un delicioso ménage a neuf para los sentidos.
A pesar de ser una ciudad que sufre bajo el flagelo de la inseguridad
y de la pobreza, el romanticismo ronda en el aire y siempre una sonrisa florecerá bajo el Sol azteca.
Mexico is pure magic. Each corner exudes history and
modernism, every street makes me think of the golden years of the Independence;
remounts me to the greats that walked through these streets, of the brushes of
Siqueiros, Orozco, Rivera and Tamayo which caressed the walls of
the most magnificent buildings of the city.
Its architectural diversity knows no parallel: art
deco structures interpose against Bauhaus lines, same which dialogue directly
with Hispanic-colonial designs; glass, cement,
steel, even wood, all form a ménage á neuf that provide a delicious feast to
the eyes, to the senses.
Despite the current security and poverty situation,
romanticism fills the air, and it's almost impossible for a smile to flourish under the Aztec Sun.
Para leer el post completo haz click en "Read More".
To read the complete post click on "Read More."
