Louis Vuitton es una de las marcas de lujo más completas en el mundo: su
legado y herencia es increíble; su narrativa a través de los años ha estado
ligada en todo momento en la innovación y re-invención; la calidad de sus
productos es suprema y el sentido de branding es de envidiar en todos los
sentidos, aparte que desde que Marc Jacobs inició su línea de ready-to-wear
hace más de una década – y ahora con Nicolas Ghésquiere – han llevado la
bandera en una industria en la que la creatividad muchas veces es desviada por
la colectividad y el comercialismo.
Como un gran (gran) fanático de la marca siempre he vanagloriado cada
una de las decisiones que han tomado, porque sé que al final la terminaré
amando, pero siempre – y estoy seguro que muchos también – me ha inquietado:
¿por qué Louis Vuitton no tiene una línea de fragancias?
En una industria en la que prácticamente toda marca de lujo lanza una
o dos fragancias por temporada, el hecho de que Vuitton no ha vendido una sola
botella en los últimos setenta años dice mucho. Pero la espera ha terminado.
Louis Vuitton is probably one of the most complete
luxury brands ever: it has legacy and heritage, which unwaveringly connects
with a narrative of innovation and re-invention; the quality of its products
speaks for itself, letting the amazing sense of branding pave the way. Each
season LV soars with a flag of leadership amidst an industry that more than
ever confuses “creativity” with “collectivity” and “numbers”.
As a big (emphasize in “big”) fan of the brand I’ve
always trusted every decision the house makes, because deep in my heart I know
I’ll love it anyways. But – as surely a lot of you – I’ve always put into
questioning the following: why hasn’t Louis Vuitton tapped into the fragrance
game? Especially in a cluster where every other brand launches one or two
perfumes per season; but the waiting
has finally ceased.
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